martes, 3 de enero de 2012

REY

La algarabía de los niños retruena en la calle principal. Jamelgos y equinos pasean su majestuosidad guíados por los reyes, soñados por infinidad de mentes infantiles que piden ilusiones. Miles de caramelos sobrevuelan balcones y portales. Azorados, madres y criaturas, recogen el fruto dulce de la alegría, a la espera que esa noche los regalos lleguen por arte de magia bajo el arbol. Desde mi ventana contemplo la fiesta con una sonrisa hierática. Yo este año me he portado bien y solo voy a recibir carbón, del color del rey negro. De pequeño siempre entregaba mi carta al rey negro porque me asustaban aquellos ojos tan blancos. Quizás por eso recibí tan pocos regalos. Era buen estudiante pero mi padre era jornalero a destajo. Mi regalo ahora es la soledad porque así lo he decidido yo. Mañana por la mañana abriré mi regalo envuelto por mis manos y comprado por mí mismo. Sonreiré a la pared y saldré a la calle para hacer ostentación del presente. Feliz día de Reyes, mundo.

lunes, 19 de diciembre de 2011

NIEVE

Esperando, cauto, el blanco manto que presagia la Navidad. Las luces inermitentes de la calle crean la magia de la felicidad, mientras en casa el abeto de plástico contempla desde la ventana el vaivén de transeuntes embolsados y encajados. El ruido de fondo de la televisión asegura la llegada de la nieve, hoy, en plena Nochebuena. Voy al armario a coger las guirnaldas y adornos que decorarán mi solitaria vida un año más. Una bola plateada cae al suelo y se aloja en un rincón, entre el polvo de viejos recuerdos familiares y alegres. Los años se han llevado el regocijo paternal, la inocencia de la niñez, la parsimonia de los abuelos. Mi casa no huele a cena, los fogones están atorados, no hay comensales en mi mesa. Dejo de nuevo la caja en el suelo. Mañana, que es Navidad, pondré en la puerta algo de muérdago para que los vecinos se besen debajo de él. A contraluz veo manchas que se reflejan en la pared. Es la nieve. Blanca y casta, pura y fugaz. No durará mucho, la brisa del mar la derretirá, pero mientras dure el espectáculo, apoyaré mi frente en el cristal mientras mordisqueo el rancio turrón del pasado año. 

sábado, 10 de diciembre de 2011

CRISIS

El mundo se derrumba. No hay salvación. Las luchas intestinas entre el poder y el pueblo han llegado a su fin. La indignación y la rabia han acabado con la especie humana. La deuda y el débito para con el poder y el dinero, nos han convertido en seres fríos y calculadores que matan por placer. El compañerismo de tiempos pasados se convierte en egoísmo egocentrista anodino y pusilánime. Nuestras cuentas bancarias reducen ceros en pos de la imposición. Me veo sentando en una callejuela esperando la sopa con mi bote de latón mientras los mandamases enervan la bandera del capitalismo rancio paseándose en sus landós con sus sombreros de copa. La crisis nos invade, nos llena de telarañas el corazón y las entrañas. Nos empuja a la destrucción propia gracias a los vapores del alcohol y otras sustancias que nos llevan a torres de marfil llenas de narcotizantes realidades. Unos paisajes del alma que hacen descansar nuestra mente cavilante que no cesa de discurrir para conseguir el pan del mañana. Espero un plato caliente de la filantropía de antiguos ricos porque la sociedad ha perdido el espíritu de rebeldía. Somos marionetas de la opulencia y de las finanzas. Solo nos queda el lamento, solo nos queda la muerte.

jueves, 1 de diciembre de 2011

MALTRATO

Acurrucada en la esquina del pasillo, aterida de frío, descalza sobre el terrazo, me abrazo esperando su vuelta. Mi mirada contempla el dibujo del estucado de una pared llena de grietas macilentas que el paso del tiempo ha ensuciado con el sudor de su cuerpo. Recojo los retales de ropa y de vida que he dejado en el suelo, humillada y entregada a la vileza del hombre llamado esposo. Disimulo con maquillajes de mercadillo cardenales y fechorías de la opulencia masculina mientras mis lágrimas empañan los recuerdos de felicidad pasada. Mi vagina herida por la ferocidad de la saeta oxidada de sucios burdeles de quien se erigió como amante eterno, está reseca y podrida quien sabe de qué. Sé que él no es malo,  se que son esos polvos blancos que a veces limpio del baño o quizás esas botellas de coñac que apura con avidez cuando viene de la obra... Estoy confundida, no sé que sentir, ya nunca más podré amar, no quiero amar. Camino hacia el sofá y al incorporme mi costillar se queja de aquel golpe certero. Enciendo mi último cigarrillo. Son las dos de la tarde. Hoy me he revelado. No he hecho la comida...ya sé lo que me espera. Da igual. Me resigno. Me entrego a la muerte. Soy tuya. Te doy mi vida.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

RELOJ

Sabio de tiempos inciertos, usurpador de momentos tranquilos con tu sonido insistente, presencia corpórea de lujosos salones, fugacidad en estado pulsante. Controlar nuestros momentos, saber cuando llega el alba, ignorar tu curso cuando la felicidad se muestra, observarte de reojo en tediosas tardes de oficina. Tú eres el culpable de la rapidez, del miedo, de la vejez, de la muerte. Una ansiedad en forma de pulsera que llevamos sujeta a nuestras muñecas. disimulada por los diferentes colores de tus fabricantes. Te hacen atractivo para que sucumbamos a tus deseos, que mediaticemos nuestra vida alrededor de tu aureola mística. Analógico, digital. nuclear, solar. Te nos presentas de infinitas maneras con una sola finalidad: marcar el tiempo. Un tiempo que se escapa a borbotones de nuestras manos, una hora, un minuto y un segundo más tarde del devenir de nuestras vidas, un momento que hace envejecer tu piel, tu pelo. Nadie es enterrado con un reloj. ¿Para qué?. La muerte solo entiende de muerte y viene con guadaña, no con reloj, porque es la eternidad. Tienes todo el tiempo del inframundo o del paraíso celestial para poder hacer lo que no te dejó hacer tu tiempo de vida. Una nada que no lleva reloj. Por eso siempre quiero llevar uno... para sentirme vivo.

lunes, 14 de noviembre de 2011

MÚSICA

Aritmética auditiva. Arte total de formas sinuosas y efímeras. Conjunción de talentos solistas aplicados a instrumentos milenarios. Belleza de partituras que acaricio frente al viejo piano. Sonoridades afinadas con el punto de perfección exigido. Ecos lejanos de tardes campestres. Naturaleza en movimiento de timbales y trinos. Mi vida ha sido música sin ejecutar. Me he envuelto en ella durante horas de asueto, de estudio, de rabia. Clásica, étnica, actual. He llorado, he bailado, he gritado, he dormido con ella. Pero sobretodo me ha enseñado. No estoy loco por que te escuchaba. Cuando mi casa era un panegírico de estridencias sonabas de fondo. Compañía infinita de duermevelas, amante matinal entre afeites, colega urbanita de paseos en gris, amiga íntima de mi soledad. Notas descerrajadas en radios estereofónicas, auriculares emisores de golpes matéricos, altavoces triunfales ante la bajeza del bajo. Somos música. Mi corazón es una corchea. Mi mente se mantiene en sostenido esperando una nueva melodía. Te escucho. Te siento. Música es.

domingo, 6 de noviembre de 2011

VIENTO

La mañana se arrastra entre hojas y papeles. Los arboles saludan con la majestuosidad de los faraones tus terribles embites. Después de meses de calma, de días solariegos de verano, tu presencia hace temblar los cimientos de la naturaleza. Racheado, golpeando, en forma de brisa, paseas tu invisiblidad entre ramas, cementos y coches. Magnificencia de rotos oleajes en puertos del olvido, sensaciones de dureza sobre cuellos expuestos a la temperancia metereológica, susurros en los oídos de transeuntes impacientes. Abro las ventanas del hogar y dejo que entre tu presencia para que transpiren las paredes, para que la humedad arranque su vuelo, para ventilar sábanas impregnadas de presencias humanas. Cuando te enfureces, asustado, escucho tu silbido aterrador, tu grito de héroe que destroza lo material, dejándonos el alma en vilo y postrada a tus pies. Pero hoy, paseo por la orilla del mar y te muestras cauto, sensual, erógeno. Acompañado del sol tu presencia es agradable, juguetona, besando cada parte de mi piel sin permiso. Te siento cerca. Me hacía falta una caricia.