miércoles, 24 de octubre de 2012

MANOS

El campo se tiñe de hojas muertas. Una capa de susurros envuelven mis pies cansinos tras horas de deambular. Los altos álamos impiden que el sol furtivo penetre entre los ramales, que en su danza orgánica se unen. La luz ocre convierte mi cuerpo en una presencia marrón, sucia, oscura. Mis manos llenas de rasguños y sangre seca intentan recordar su función. Un día más me he levantado entre las cuatro paredes de mi cabaña construida en medio del bosque del dolor. No es necesaria la ropa: estoy solo. Mi cuerpo se cubre de la mugre de infinitos días de soledad y hastío. Apenas mastico un mendrugo de pan. No tengo rumbo, no sé adonde voy. ¿Por qué mis manos huelen a muerte?. Un segundo de lucidez me presenta a una joven perdida entre los arbustos. Mi instinto sexual abalanzándose sobre su blanca piel, enhiesto. Un grito, un fogonazo de dolor, mis manos en su cuello, mi mente asustada, la huida asesina. Seguiré corriendo entre el ramaje para que sus azotes sean mi placer mientras huyo de la mundanal gente. Quiero estar solo. Nadie me entiende. Solo.

martes, 18 de septiembre de 2012

BANDERA

Símbolo de fragores patrios, bella y exultante en lo alto del mástil, sucia y raída entre campos de batalla. Hombres y mujeres muriendo por sus colores, confortando su corazón en la izada entre himnos de milicias históricas, acariciando su tacto en manifestaciones multitudinarias. La humanidad necesita creer, no solo en ídolos, sino en enseñas de autoconfirmación. Mientras recalcitrantes poderes bélicos se emocionan ante su grandeza, madres noqueadas por la muerte de sus hijos en guerras invocan su estulticia. Éstas no entienden de fervor, solo sienten dolor. Territorios de convivencia, diplomacias agradecidas entre fronteras de tiralíneas, globalidad mal entendida, hambre en el llamado tercer mundo. Banderas que acogen diferencias, ondeando en satélites y planetas lejanos y que nunca dejarán de estar presentes entre los llamados héroes con sus féretros envueltos entre barras, estrellas y escudos. Arriemos la bandera del egoísmo. Seamos simplemente vida.

martes, 11 de septiembre de 2012

RETRATO

Humedades lagrimales restallan sobre el cristal mate de tu retrato. Marco que enmarca tu efigie serena y sincera, de mirada desafiante pero límpida, de nariz presencial afilada sobre una boca entreabierta, muda, oquedad de voz profunda llena de verdades y bellas palabras de consuelo. Ese pelo impertinente que tanto atusé en privado por miedo al que dirán y que ahora ralo descansa dentro de un sudario. Mi alma se rompe cuando pienso que nunca más podré decirte tanto como te quiero. Mi corazón de luto solo ve la negrura del abismo al que me sumo día a día, eclipse total de todos mis sentimientos perdidos en el fondo de mi mente. Vapores de antidepresivos que activan mi serotonina durante segundos efímeros de felicidad que de tornasolados se convierten en lodos grises. No puedo resistir tu falta, no puedo llorar más, no quiero acariciar más tu retrato. Caes al suelo. Sonido de cristales rotos, trozos de ti que se incrustan en mis pies descalzos. Al fondo del pasillo está la solución. Un lavabo. Un armario. Una cuchilla. Cierro la puerta de mi vida.

domingo, 19 de agosto de 2012

INFANCIA

Contemplando mi ajado álbum de fotos viajo a mi infancia, rodeado por los brazos maternos, entre olores de lavanda y heno de Pravia, de flanes de vainilla caseros, de canela en rama, de jazmines blancos. Miradas casi olvidadas de recuerdos infinitos entre estufas de leña y fogones de camping gas. Aromas de escabeches y arroces en cocinas económicas llenas de cortinillas bajas y fregaderos de piedra. Abuelas de negro permanente en lutos varios rodeándote entre sus brazos, mientras, hacendosas con su sempiterno mandil, servían al marido con muda obediencia. Emisiones en blanco y negro del único canal estatal entre efluvios de pan tostado con aceite. Suelos quebrados de cerámicas imposibles y papeles pintados humedecidos entre platos colgantes de santos varones y cuadros de ciervos masacrados. Despensas llenas de puntillas, platerías de filo dorado, copas de esgrafiado vulgar y botellitas de agua del Carmen... para los sustos. Un padre ausente, de olvidada emulsión Myrsol, trabajando a destajo, domingos inclusive. Juegos de combas y pelota en el pasillo, infancia perdida, recuerdos inalcanzables. Ya no existe nada de esto. Tristeza y añoranza.

domingo, 5 de agosto de 2012

SERMÓN

Apostado de rodillas, sobre la fría banca de esta iglesia, mis manos orantes imploran la redención. Solo ante Dios pido misericordia por una vida llena de nubes y sombras. El pórtico principal abre sus puertas y un haz de luz se introduce hasta el altar. Murmullo de voces, rumor de ropas y taconear de zapatos nuevos oscilan por la acústica mural de este templo de llanto y gozo. Sigo con mi dura genuflexión sobre la madera obviando la gente que empieza a rodearme. De golpe el silencio se instala entre el público asistente. Elevo la vista y sobre el púlpito aparece una figura mayestática, solemne, radiante, pura. No es el capellán de siempre. ¿Qué está pasando aquí?. ¿Por qué esa barba blanca que me ciega?. ¿Estaré viendo a Dios?. Inicia su arenga, empieza su sermón. Su voz cala mis huesos y me hace llorar. Los presentes se postran sin remisión a la fuerza vibrante de aquellas palabras y la paz llena nuestros corazones. Soy feliz y estoy pleno. Lloro y vació mi inmundicia. Arrepentimiento.

jueves, 19 de julio de 2012

PLAYA

Playa del olvido llévame donde el dolor no exista, empújame con tu pleamar a tu abismo para no recordar jamás la rabia que me envuelve cada día. Quiero que el sol abrase mi cerebro y así olvidarme de todo el daño que he hecho. Mis pies se hunden en la arena, ojalá fueran arenas movedizas para así fundirme y formar parte de la Tierra inmensa e inabarcable. Algas, conchas, medusas. Me voy a hacer un sudario para navegar infinitamente por el océano y ser mártir de la vergüenza y del odio que la gente siente por mí. Flotaré sobre el horizonte como un espejismo hasta chocar contra el fin del mundo. Mi carne putrefacta alimentará alimañas marinas, carroñeros que saborearán mis pecados. Soy la Muerte que cada día se lleva miles de personas y hoy he tomado la decisión de morir, sí, morir en esta playa desierta. Ahora, humanos, vagaréis por siempre jamás en este mundo que se hunde día a día. Bienvenidos a la inmortalidad...y al sufrimiento absoluto. RIP.

miércoles, 27 de junio de 2012

CARICIA

Cuarenta años de mi vida solo, un ermitaño en medio de la ciudad, ni una sola caricia. Mi piel se ha vuelto insensible, mis poros no se excitan ante el contacto de la ropa, mis dedos inertes son incapaces de tocarme. No tolero el roce de nadie. Mi vello solo se eriza con tan solo pensarlo. Quizás la ayuda de alguien me hubiera servido pero mi cuerpo es inane cuando visualizo aquellos abusos de la infancia. Mi onanismo es mi placer y mi cárcel, la pornografía mi ventana al sexo, el viento de la calle mi única caricia. Me encierro en mi cárcel de marfil para evitar un estrechado de manos, un abrazo, un beso amistoso. Creen que soy raro pero nadie entiende mi repulsa. ¿Tengo que ir con un panegírico en mi frente?. Quien me quiera que no se acerque, quien me aprecie que no intente besarme, necesito el recogimiento de mi propia dermis. No acepto la esponja de la ducha, apenas mi mano. Cuarenta años sin contacto pero soy feliz.