lunes, 9 de abril de 2012

SILENCIO

Encerrado, aislado, mudo. Solo cuatro paredes blancas e inmaculadas son testimonio de mi silencio absoluto, genuino, abisal. Acolchado en un mundo de algodones prefabricados sobre muros sin cantos, no hay salida para el momento final. Perdí el habla, desconecté del espacio-tiempo, no hay comunicación. Pronunciaba, decía, declamaba y nadie me escuchaba. Sandeces persicopédicas regeneradoras de sensaciones auditivas perdidas en los ecos de mi vida. Hace un año que decidí entumecer mi lengua y dejarla pegada al paladar. Mis palabras sinceras hirieron a quienes más quería. La gente no quiere escuchar verdades solo fantasías animadas y voces celestiales. Mi locuacidad me llevó a la soledad más pura e infinita. El silencio formó parte de la banda sonora de cada día hasta que empecé a oír voces que me hacían reír desbocadamente, graciosas, ágiles. Estuve riendo dos días sin parar hasta que conecté de nuevo con mi celda. Tras un portazo de hierro y cerradura me di cuenta que nada sería igual. Pertenecía al rango perturbado de los seres solitarios y silenciosos que no entienden la compañía. Parece que de nuevo oigo algo. Sí, es mi mejor amigo. El silencio.

miércoles, 28 de marzo de 2012

CASTIGO

La casa está en silencio. Sentado en mi camastro contemplo mis ajadas rodillas que asoman bajo el pantalón corto. La pared resquebrajada presenta una herida en forma de moho. La puerta combada por la humedad amarillea en su intento de cerrarse. La luz verdosa de la sucia tulipa titila amenazante. Hoy es viernes y he acabado las clases de la semana. Mis amigos están en la calle corriendo, escondiéndose, riendo. Yo espero la llegada de mi padre porque no me deja salir. Son las ocho de la tarde. El sol se esconde detrás de la uralita del tragaluz. Tarda más de la cuenta. Se estará bebiendo la semanada mientras fanfarronea con sus amigotes de barra sucia y putas baratas. Ya tengo doce años y no voy a permitir que me castigue más. Su última paliza me dejó inconsciente. No sé porqué me pega si me porto bien. Los vapores etílicos envuelven su hombría paterna y se revela contra mí como un vulgar impotente. Las llaves silenciosas topan con la cerradura y la puerta se abre entre accesos de tos nicotínica y primeros síntomas de cirrosis. Grita mi nombre mientras oigo como se desliza el cinturón de su pantalón. Sentado espero. No lo voy a permitir un viernes más. La puerta se abre en un exabrupto y aparece ese ser zafio llamado padre violador y castigador que no merece la vida. Recibo el primer correazo con devoción. Es el último. Sonrío, me levanto, me grita, me acerco y saco mi mano de detrás de la espalda. Veo sus ojos inyectados en el brillo del filo del cuchillo. La sorpresa se instala en su rostro cuando su pecho se convierte en una flor rosada de sangre. Le escupo. Muerto en el pasillo me voy hacia la mesa del comedor. Voy a hacer mis deberes. Luego llamaré a la policia.

miércoles, 14 de marzo de 2012

CIELO

Sentado en mi hamaca, meciéndo mi alma en el porche del mundo, contemplo un cielo límpido lleno de tonos azules que se desintegran con la llegada del atardecer. Amenazantes nubes púrpura sobrevuelan el horizonte cubriendo el marchito sol que ciega mis ojos cansados y tristes. Un avión sobrevuela el espacio dejando su estela plateada y un sonido sordo que acongoja mis sentidos. La belleza del preclaro día da paso a la incertidumbre de la oscura noche. Me agarro a este momento crepuscular pensando que quizás mañana no vuelva a ver ese cielo que me ha cubierto a lo largo de la vida. Definitivamente el sol ha escondido su último rayo y el verde campo ha desaparecido de mi campo de visión. En un esfuerzo titánico levanto mi osamenta de la hamaca y me introduzco entre las cuatro paredes que posiblemente sean las de mi cenotafio. Estoy tan cansado... La vida me ha dejado vivir más de la cuenta para sufrir eternamente. No me voy a quitar la ropa porque quiero recibir a la muerte elegantemente. Me estiro en mi tosca cama, cierro los ojos y espero. Silencio. Abro los ojos. Veo el sol entrar de nuevo por la ventana y como un trozo de cielo entra entre los jirones de la cortina. No ha podido ser. Otro día moriré. Me voy de nuevo al porche para contemplar el alba. Un día más.

martes, 28 de febrero de 2012

ORGÍA

Sudoroso y extasiado me entrego a la vorágine de cuerpos que este lecho me ofrece. Hastiado de no sentir placer y cansado de orgasmos secos en la intimidad de mi mano he decidido compartir mi cuerpo. Necesito la caricia insana e immunda de aquel que me utiliza solo por placer. Quiero gozar y cuando acabe quiero ignorar las boca, las manos y los ojos. Mis dedos tocan protuberancias inciertas en esta semioscuridad que me envuelve. Solo noto una gran excitación que rige mis actos en busca de zonas erógenas húmedas y receptoras de mi piel. Un pecho acaricia mis labios, una barba mordisquea mis pezones, una mano diestra estimula mi pene. Torrentes de sensaciones recorren mi médula espinal mientras mis piernas son exploradas en busca de mi retaguardia. Entrego mi alma al lascivo diablo que me ha traído a este paseo por el Averno sin control. Soy una serpiente que repta por encima de cuerpos jadeantes y resbaladizos. Me mimetizo con ellos y formo parte de esta orgía de sentidos que durante unos momentos me harán sentir fuerte y lleno de vida. Quiero ser algo.

domingo, 12 de febrero de 2012

HIELO

Carámbanos de hielo se alojan en lo más recóndito de mi alma desde que cerraste la puerta de tu corazón. Pátinas de vahos intermitentes decoran el paisaje de este febrero congelado y aciago. La calefacción no calienta lo suficiente esta piel reseca cubierta de harapos. Hace una semana que golpeaste mi pecho para decirme que me dejabas y hace una semana que golpeaste con un portazo la indiferencia de la fría venganza. Apoyo mi frente en el cristal de la ventana. Está helado. Dejo mi huella sobre su superficie mientras mis lágrimas humeantes ruedan sobre una barba abandonada. La escarcha asola el tejado de enfrente mientras un gorrión prueba de hacer equilibrios. No sé que hacer para calentar mis ánimos. No hay vuelta atrás, no quieres saber nada más de mí. Hace días que mis masturbaciones pensando en ti son secas. Noto mi cuerpo entumecido y pudiente al desalojarme de mis ropas que no he cambiado desde no sé cuando. La temperatura exterior es de 15º bajo cero. Abro la puerta de la terraza. Desnudo pruebo de deslizarme como un patinador patoso sobre el hielo. Mi vida no tiene valor. Me estiro sobre mi tumba gélida esperando el sueño reparador de la hipotermia. En mi mano retengo una carta de despedida para ti con un  simple "te doy mi alma". Mi cuerpo tiembla pero mi corazón nota un calor conciliador. Te quiero. Frío. Muerte.

viernes, 27 de enero de 2012

ARTE

Sinfonía de sentidos y sensación de multitud de bellezas explicadas en planos simbolistas y surrealistas. Contemplación de las formas en estado gravitatorio y ordenadas en el caos imaginario del artista. Figuraciones y abstracciones de pincelada desvaída y manchas texturizadas. Paisajes y naturalezas muertas realistas y atmosféricas llenas de niebla y podredumbre. Retratos insultantes y vigilantes de pose relajada en tres cuartos y perfiles majestuosos de tablas flamencas de refulgentes pigmentos minerales. Pinturas murales transparentes por la acción del tiempo y retablos rebosantes de pan de oro y azul ultramar de comitentes poderosos. Monstruosos templos erigidos a los dioses y catedrales de enjundia llenas de reliquias, joyas y vidrieras. Residencias palaciegas y monumentos heroicos, esculturas adosadas a fachadas y exentas en plenitud de gloria. Instalaciones efímeras de modernos museos y presentación del cuerpo como lienzo. Metrajes llenos de talento y representaciones dramáticas irrepetibles. Cada día convivo con el arte, con la belleza ejecutada por el hombre, con la ternura de los pinceles, pero la obra maestra más importante es respirar cada día, es vivir. Todos somos arte.

jueves, 12 de enero de 2012

CODICIA

Iracundo me enfrentó esta mañana al mundo. La niebla matinal y la escarcha infinita de mi ciudad me ofusca hasta lo indecible. El móvil no para de sonar con su tonadilla estridente y actual a la espera de un grito de negociación. Mis ojos inyectados en miles de anfetaminas planean sobre los caminantes a los cuales golpeo con mi andar rectilíneo y único. No he esquivado a aquella anciana y ha caído entre la suciedad de la acera. Así estará más cerca de la muerte. No soy humano, soy un pozo lleno de inmundicia, un perro rabioso que escupe espumarajos ante la sociedad que me envuelve y me llena de vacío frígido. Una lucha sin cuartel para hallar el trabajo de nuestra vida, el amor sin fin. Me río de todo eso. Todo está yermo, nada sobrevuela la felicidad, todo es negro sin contraste. Hoy puede ser el último de mis días como un don nadie. Odio mis contactos, odio mis amigos, odio el todo. Tras la elegante puerta de ébano me espera el infierno de la codicia, los movimientos bursátiles, las primas de riesgo. Con mi sonrisa de tiburón y mi mirada macroeconómica entro de nuevo en la vorágine. Hoy me como el mundo. Hoy voy a ser Dios.