Carámbanos de hielo se alojan en lo más recóndito de mi alma desde que cerraste la puerta de tu corazón. Pátinas de vahos intermitentes decoran el paisaje de este febrero congelado y aciago. La calefacción no calienta lo suficiente esta piel reseca cubierta de harapos. Hace una semana que golpeaste mi pecho para decirme que me dejabas y hace una semana que golpeaste con un portazo la indiferencia de la fría venganza. Apoyo mi frente en el cristal de la ventana. Está helado. Dejo mi huella sobre su superficie mientras mis lágrimas humeantes ruedan sobre una barba abandonada. La escarcha asola el tejado de enfrente mientras un gorrión prueba de hacer equilibrios. No sé que hacer para calentar mis ánimos. No hay vuelta atrás, no quieres saber nada más de mí. Hace días que mis masturbaciones pensando en ti son secas. Noto mi cuerpo entumecido y pudiente al desalojarme de mis ropas que no he cambiado desde no sé cuando. La temperatura exterior es de 15º bajo cero. Abro la puerta de la terraza. Desnudo pruebo de deslizarme como un patinador patoso sobre el hielo. Mi vida no tiene valor. Me estiro sobre mi tumba gélida esperando el sueño reparador de la hipotermia. En mi mano retengo una carta de despedida para ti con un simple "te doy mi alma". Mi cuerpo tiembla pero mi corazón nota un calor conciliador. Te quiero. Frío. Muerte.
domingo, 12 de febrero de 2012
viernes, 27 de enero de 2012
ARTE
Sinfonía de sentidos y sensación de multitud de bellezas explicadas en planos simbolistas y surrealistas. Contemplación de las formas en estado gravitatorio y ordenadas en el caos imaginario del artista. Figuraciones y abstracciones de pincelada desvaída y manchas texturizadas. Paisajes y naturalezas muertas realistas y atmosféricas llenas de niebla y podredumbre. Retratos insultantes y vigilantes de pose relajada en tres cuartos y perfiles majestuosos de tablas flamencas de refulgentes pigmentos minerales. Pinturas murales transparentes por la acción del tiempo y retablos rebosantes de pan de oro y azul ultramar de comitentes poderosos. Monstruosos templos erigidos a los dioses y catedrales de enjundia llenas de reliquias, joyas y vidrieras. Residencias palaciegas y monumentos heroicos, esculturas adosadas a fachadas y exentas en plenitud de gloria. Instalaciones efímeras de modernos museos y presentación del cuerpo como lienzo. Metrajes llenos de talento y representaciones dramáticas irrepetibles. Cada día convivo con el arte, con la belleza ejecutada por el hombre, con la ternura de los pinceles, pero la obra maestra más importante es respirar cada día, es vivir. Todos somos arte.
jueves, 12 de enero de 2012
CODICIA
Iracundo me enfrentó esta mañana al mundo. La niebla matinal y la escarcha infinita de mi ciudad me ofusca hasta lo indecible. El móvil no para de sonar con su tonadilla estridente y actual a la espera de un grito de negociación. Mis ojos inyectados en miles de anfetaminas planean sobre los caminantes a los cuales golpeo con mi andar rectilíneo y único. No he esquivado a aquella anciana y ha caído entre la suciedad de la acera. Así estará más cerca de la muerte. No soy humano, soy un pozo lleno de inmundicia, un perro rabioso que escupe espumarajos ante la sociedad que me envuelve y me llena de vacío frígido. Una lucha sin cuartel para hallar el trabajo de nuestra vida, el amor sin fin. Me río de todo eso. Todo está yermo, nada sobrevuela la felicidad, todo es negro sin contraste. Hoy puede ser el último de mis días como un don nadie. Odio mis contactos, odio mis amigos, odio el todo. Tras la elegante puerta de ébano me espera el infierno de la codicia, los movimientos bursátiles, las primas de riesgo. Con mi sonrisa de tiburón y mi mirada macroeconómica entro de nuevo en la vorágine. Hoy me como el mundo. Hoy voy a ser Dios.
martes, 3 de enero de 2012
REY
La algarabía de los niños retruena en la calle principal. Jamelgos y equinos pasean su majestuosidad guíados por los reyes, soñados por infinidad de mentes infantiles que piden ilusiones. Miles de caramelos sobrevuelan balcones y portales. Azorados, madres y criaturas, recogen el fruto dulce de la alegría, a la espera que esa noche los regalos lleguen por arte de magia bajo el arbol. Desde mi ventana contemplo la fiesta con una sonrisa hierática. Yo este año me he portado bien y solo voy a recibir carbón, del color del rey negro. De pequeño siempre entregaba mi carta al rey negro porque me asustaban aquellos ojos tan blancos. Quizás por eso recibí tan pocos regalos. Era buen estudiante pero mi padre era jornalero a destajo. Mi regalo ahora es la soledad porque así lo he decidido yo. Mañana por la mañana abriré mi regalo envuelto por mis manos y comprado por mí mismo. Sonreiré a la pared y saldré a la calle para hacer ostentación del presente. Feliz día de Reyes, mundo.
lunes, 19 de diciembre de 2011
NIEVE
Esperando, cauto, el blanco manto que presagia la Navidad. Las luces inermitentes de la calle crean la magia de la felicidad, mientras en casa el abeto de plástico contempla desde la ventana el vaivén de transeuntes embolsados y encajados. El ruido de fondo de la televisión asegura la llegada de la nieve, hoy, en plena Nochebuena. Voy al armario a coger las guirnaldas y adornos que decorarán mi solitaria vida un año más. Una bola plateada cae al suelo y se aloja en un rincón, entre el polvo de viejos recuerdos familiares y alegres. Los años se han llevado el regocijo paternal, la inocencia de la niñez, la parsimonia de los abuelos. Mi casa no huele a cena, los fogones están atorados, no hay comensales en mi mesa. Dejo de nuevo la caja en el suelo. Mañana, que es Navidad, pondré en la puerta algo de muérdago para que los vecinos se besen debajo de él. A contraluz veo manchas que se reflejan en la pared. Es la nieve. Blanca y casta, pura y fugaz. No durará mucho, la brisa del mar la derretirá, pero mientras dure el espectáculo, apoyaré mi frente en el cristal mientras mordisqueo el rancio turrón del pasado año.
sábado, 10 de diciembre de 2011
CRISIS
El mundo se derrumba. No hay salvación. Las luchas intestinas entre el poder y el pueblo han llegado a su fin. La indignación y la rabia han acabado con la especie humana. La deuda y el débito para con el poder y el dinero, nos han convertido en seres fríos y calculadores que matan por placer. El compañerismo de tiempos pasados se convierte en egoísmo egocentrista anodino y pusilánime. Nuestras cuentas bancarias reducen ceros en pos de la imposición. Me veo sentando en una callejuela esperando la sopa con mi bote de latón mientras los mandamases enervan la bandera del capitalismo rancio paseándose en sus landós con sus sombreros de copa. La crisis nos invade, nos llena de telarañas el corazón y las entrañas. Nos empuja a la destrucción propia gracias a los vapores del alcohol y otras sustancias que nos llevan a torres de marfil llenas de narcotizantes realidades. Unos paisajes del alma que hacen descansar nuestra mente cavilante que no cesa de discurrir para conseguir el pan del mañana. Espero un plato caliente de la filantropía de antiguos ricos porque la sociedad ha perdido el espíritu de rebeldía. Somos marionetas de la opulencia y de las finanzas. Solo nos queda el lamento, solo nos queda la muerte.
jueves, 1 de diciembre de 2011
MALTRATO
Acurrucada en la esquina del pasillo, aterida de frío, descalza sobre el terrazo, me abrazo esperando su vuelta. Mi mirada contempla el dibujo del estucado de una pared llena de grietas macilentas que el paso del tiempo ha ensuciado con el sudor de su cuerpo. Recojo los retales de ropa y de vida que he dejado en el suelo, humillada y entregada a la vileza del hombre llamado esposo. Disimulo con maquillajes de mercadillo cardenales y fechorías de la opulencia masculina mientras mis lágrimas empañan los recuerdos de felicidad pasada. Mi vagina herida por la ferocidad de la saeta oxidada de sucios burdeles de quien se erigió como amante eterno, está reseca y podrida quien sabe de qué. Sé que él no es malo, se que son esos polvos blancos que a veces limpio del baño o quizás esas botellas de coñac que apura con avidez cuando viene de la obra... Estoy confundida, no sé que sentir, ya nunca más podré amar, no quiero amar. Camino hacia el sofá y al incorporme mi costillar se queja de aquel golpe certero. Enciendo mi último cigarrillo. Son las dos de la tarde. Hoy me he revelado. No he hecho la comida...ya sé lo que me espera. Da igual. Me resigno. Me entrego a la muerte. Soy tuya. Te doy mi vida.
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