Rosas rosa para el primer amor, claveles rosa para el último estertor. Color maldito entre el macho y objeto de mofa hasta que la modernidad lo elevó a los altares en forma de fucsia o de chicle. Color preferido para las hembras de corta edad evocadoras de princesas de cuentos de hadas o de obligatoriedad conservadora de las madres diferenciadoras de sexos. Sensaciones cálidas, mezclas imposibles de amarillos y rojos que dan calidad secundaria a un tono lleno de felicidad y alegría. Pintalabios festivos, lacas de uñas veraniegas, sombras de ojos nocturnas. El rosa inunda los crepúsculos y los amaneceres contemplados con admiración y consenso. Los palacios barrocos amaron y cuidaron sus mármoles rosas y sus estancias pintadas en esa suerte de escorzos y cromatismos ácidos precursores de las tonalidades pastel del rococó. Cintas del pelo, relojes de plástico y zarcillos de sevillana. Tonos de rosas inundan nuestra piel, nuestra boca, nuestra lengua, nuestras intimidades. Somos rosa interior y exteriormente. Amemos en rosa, hombres y mujeres, hombres y hombres, mujeres y mujeres. Color de libertad, color de amor y fraternidad, color de vida.viernes, 1 de julio de 2011
ROSA
Rosas rosa para el primer amor, claveles rosa para el último estertor. Color maldito entre el macho y objeto de mofa hasta que la modernidad lo elevó a los altares en forma de fucsia o de chicle. Color preferido para las hembras de corta edad evocadoras de princesas de cuentos de hadas o de obligatoriedad conservadora de las madres diferenciadoras de sexos. Sensaciones cálidas, mezclas imposibles de amarillos y rojos que dan calidad secundaria a un tono lleno de felicidad y alegría. Pintalabios festivos, lacas de uñas veraniegas, sombras de ojos nocturnas. El rosa inunda los crepúsculos y los amaneceres contemplados con admiración y consenso. Los palacios barrocos amaron y cuidaron sus mármoles rosas y sus estancias pintadas en esa suerte de escorzos y cromatismos ácidos precursores de las tonalidades pastel del rococó. Cintas del pelo, relojes de plástico y zarcillos de sevillana. Tonos de rosas inundan nuestra piel, nuestra boca, nuestra lengua, nuestras intimidades. Somos rosa interior y exteriormente. Amemos en rosa, hombres y mujeres, hombres y hombres, mujeres y mujeres. Color de libertad, color de amor y fraternidad, color de vida.domingo, 26 de junio de 2011
LIBRO
Sentado en la cumbre de los vientos, mientras los caracolillos del aire recorren mi cara, me estiro en la hierba con mi fiel libro compañero. Estoy descansando y permitiendo que la naturaleza inunde mis sentidos viendo como las nubes atareadas desplazan sus enormes cuerpos por el cielo azul. Me incorporo y acaricio las tapas de piel de ese manuscrito que me acompaña desde la niñez. No tiene título. Es uno y todos. Aquellos compañeros de viaje y noches insomnes que me han hecho soñar y crecer sin titubeos, con la seguridad de la cultura y los conocimientos. He tenido pesadillas de hogueras inquisitoriales quemando miles de libros prohibidos por el fanatismo del hombre o cientos de termitas devorando sus hojas en bibliotecas maltrechas y abandonadas. Abramos un libro y penetremos en el mundo de nunca jamás, en los olimpos de los dioses o en las casas ajenas del costumbrismo. Viajemos en barcos piratas, aviones de guerra o carrozas decimonónicas. Besemos a la antigua, flirteemos con decoro y sintamos realismos mágicos que provocan cosquillas en nuestro corazón. Este es mi pequeño homenaje a mis libros y es que no estoy loco porque sueño gracias a ellos.jueves, 16 de junio de 2011
CALMA
Frío calmo sobre mi piel que cauteriza los misterios de una vida repleta de tientos y augurios. Penas recicladas por mi corazón y exportadas a mi mente, que dedica sus últimos momentos a perderse entre perdidas playas y majestuosas montañas. Efluvios narcóticos de reminiscencias áureas y algodones delicados en precario equilibrio por la tensión corporal. Dolor envuelto entre bambalinas de gran espectáculo de la muerte y momento de redención. Solo pienso. Mi cuerpo inerte, casi sin vida, reside en una cama a la espera de mi entrada en el reino de Hades. Hago tabla rasa del pasado y evoco gritos, golpes, cardenales y susurros. Miedo a las miradas y a las presencias, amenazas de vida que se escapan por las escaleras. No deseo ser comprendido ni quiero misericordia. La maldad se ha instalado en mi cuerpo en forma de enfermedad terminal y voy a pagar mis inmundicias. Mi tacto nota la presencia de una mano envuelta en escayola que acaricia la mía. Es ella que aún soporta las marcas de mi última hazaña salvaje, de mi gran gesta de macho cabrío. Ya me voy y solo siento calma porque nunca seré perdonado. martes, 7 de junio de 2011
VERSO
Contemplo el papel en blanco a la espera de que mi pluma esboce palabras. En mi mente se agolpan conceptos, nociones y letras que en comitiva se acercan a mis dedos para escribir un verso. Don de la palabra dado por las lenguas de fuego, guía espiritual para crear los evangelios, padres de la iglesia que tradujeron libros sagrados, serafines inoculadores de las lenguas a los profetas. Presiento que mi mente está a punto de recrear un momento íntimo, una naturaleza muerta que renace, un paisaje vivo de naturaleza dorada, un beso tenue a la luz de la luna. Un garabato en forma de letra capitular emborrona esa miniatura en forma de folio, porque lucho por ser feliz y solo surgen manchas de tristeza. Quisiera decirte tantas cosas, acompañar este verso con una rosa encendida de pasión y rocío, pero mi alma está yerma y mi corazón seco. No sé decir todo lo que te quiero y por eso sé que es mi último día contigo. Las maletas del vestíbulo prefiguran mi soledad. Quisiera hacerte un verso, pero no puedo...domingo, 22 de mayo de 2011
RUMBO
Perdido en un mundo que nos rodea, acosado por el consumismo y el odio, busco mi rumbo. Zombis callejeros que pasean por aceras prefabricadas en busca de trabajo precario y comida congelada, seres que buscan compañías banales para un rato de ocio, títeres de una política bipolar y paranoica. Hace tiempo que no sé donde estoy. Me levanto y no sé para qué. Me lavo la cara para recibir las bofetadas de la agresividad capitalista. Como para acolchar los nervios en mi delicado estómago. Lucho para no poder pagar un alquiler ridículo. No sé que pasará mañana. El esfuerzo ya no es necesario: no hay resultados. La desidia se ha instalado en el corazón del desarrollo y el sentimiento de culpa se apodera de los ciudadanos que son perseguidos por la usura o por las fuerzas de estados hundidos. Hoy me he puesto de nuevo en pie, pero tengo una causa: gritar en silencio, aplaudir agitando mis manos, manifestar ante todos mi repulsa por lo que aún nos espera. Quiero vivir. Vivamos juntos. (A la plataforma 15-M).miércoles, 18 de mayo de 2011
HORIZONTE

La línea mágica que separa lo terrenal y lo místico está fragmentada por mis lágrimas. Las fuerzas flaquean en mi corazón y siento como el fragor de un nuevo sol acaricia mi piel. Sentado, solo y perdido, entre granos de arena en la playa de la incertidumbre, miro cansado a ese horizonte del amor, de la vida y del trabajo. Un amor imposible porque nadie me entiende, ni yo mismo sé que quiero. Una vida que seguro será corta por mi enfermedad del corazón y un trabajo que perdí ayer mismo por desidia y aburrimiento. No sé porque llevo aún esta corbata que me produce urticaria en el cuello y en el alma, no sé como he llegado a esta playa del olvido, no sé como regresar a casa ni con que cara mirarme en el espejo. Necesito descansar... pero mientras hago castillos de arena con mi pensamiento ocupando mi mente. Dejad que en mi último día de vida contemple la majestuosidad del sol, su belleza inherente. Noto las llaves de mi coche en el bolsillo. Miro las curvas de la carretera de montaña de mi izquierda. Huelo en prefiguración a humo y gasolina. Me levanto y me sacudo la arena. He tomado una decisión. Lo voy a hacer y hasta que llegue el fin no dejaré de mirar al horizonte.
miércoles, 4 de mayo de 2011
PARED
Dos pájaros sucios y oscuros desgañitan sus gargantas en un intento de hacer llegar la primavera, colocados encima de la pared. El yeso ha creado una capa gris mezclando agua y contaminación. Una ventana, testimonio de luces nocturnas y oscuridades yermas, mantiene triunfal, sus cristales rotos por la acción de inocentes manos infantiles. La modernidad viene dada por los esprais de los grafiteros que han dibujado una enorme mosca verde aposentada en una enorme deposición. Frente a esa pared, la pared de mis últimos treinta años de vida, evoco los recuerdos paternos, la inocencia de la niñez, los tormentos de la adolescencia y esa primera madurez que contempla como en un segundo ha pasado toda una vida. Las frías máquinas gubernamentales han derruído el alma de mi casa para crear un centro comercial. Cariño versus neón, besos contra palomitas, familia ante el consumo. Nunca más podré traspasar esa puerta y decir "hola", porque ya no hay puerta, porque ya no tengo padres, porque he de irme. Los pájaros siguen su diálogo mientras me observan indecisos. Emprenden el vuelo. Yo también he de hacerlo.
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